La villa romana de Santa Cruz, ubicada en Baños de Valdearados (Burgos), es uno de los yacimiento arqueológicos más destacados del norte de España, que data de los siglos IV y V d.C. Se descubrió de forma accidental en el año 1972 en Baños de Valdearados. Una máquina excavadora que nivelaba la finca agrícola se encontró con ella. Tras aquel acontecimiento, diferentes campañas arqueológicas han puesto al descubierto diez estancias. Aunque gran parte de su superficie permanece sin excavar.
Pertenecía al territorio de la ciudad de Clunia Sulpicia, situada a unos pocos kilómetros. La villa era una finca perteneciente a una familia aristocrática romana, cuya riqueza y estatus se reflejan en la opulencia de su arquitectura y en la calidad artística de sus mosaicos. El más destacado es el “Mosaico de Baco” en el “oecus” o salón. Está dedicado a Baco, dios del vino, de la agricultura y del teatro. Aparece en las dos grandes escenas centrales. En la superior está rodeado de su corte, junto con Ariadna y Ampelos, y en la inferior regresa victorioso de la India.
En la habitación contigua, que podría tratarse del “triclinium” o comedor, encontramos un mosaico geométrico adaptado a la planta de la sala, en forma de T. Se trata de un mosaico de gran belleza diseñado con elementos geométricos. En otra estancia podemos admirar un bello mosaico figurado de importantes dimensiones. Su emblema central ha desaparecido, pero se cree que está dedicado a la diosa Ceres o a la diosa Fortuna. Rodeando al emblema central, pueden verse cuatro escenas de animales que coinciden con los puntos cardinales. En las esquinas exteriores se disponen cuatro bustos femeninos que pueden entenderse como una representación alegórica de las estaciones.
Otra parte importante del complejo eran las termas privadas, que reflejan el alto nivel de confort y sofisticación de sus habitantes. En varias habitaciones de la villa se ha descubierto un sistema de calefacción por "hipocausto", basado en la circulación de aire caliente bajo el suelo. El sistema es similar a las glorias que todavía pueden encontrarse en algunos pueblos.
Probablemente, durante la noche del 27 al 28 de diciembre de 2011, unos ladrones entraron en el yacimiento y con métodos rudimentarios extrajeron tres piezas del mosaico de la primera mitad del siglo V existentes en la estancia del oecus:
La primera, probablemente partida, formaba la parte inferior central del oecus, de unos 2,30 por 2,50 metros, representando la llegada triunfal (pompa triumphalis) del dios Baco de su retorno victorioso de la India portando sus atributos de divinidad, un tirso en su mano izquierda y una crátera en su derecha, montado sobre un carro tirado por panteras. Va acompañado por el dios Pan y Ariadna. Por su tema, calidad y por ser uno de los mosaicos mejor conservados de la península ibérica, se trata de una pieza única.
Las otras dos, en los extremos, de 1,30 metros por unos 70 centímetros, que contenía los nombres de los dioses del viento Euro (EVRVS) con perro persiguiendo a una liebre y Céfiro (ZEFYRVS) con perro acosando a una gacela.
El expolio del mosaico romano de Baños de Valdearados en 2011 fue un duro golpe para la cultura, el patrimonio y para todos los que creemos en la importancia de preservar lo que nos hace únicos.
Defender la cultura es defender nuestras raíces. Proteger nuestro patrimonio es un acto de respeto hacia el pasado y de responsabilidad con el futuro.