El turista que llegue por casualidad a Baños de Valdearados en el tercer fin de semana de agosto (especialmente si llega conduciendo su coche y pasa por las puertas de la Villa Romana de Santa Cruz sobre las 11.30 del domingo) puede pensar que ha entrado sin querer en una máquina del tiempo y que ha retrocedido 15 o más siglos. La mayoría de los vecinos y visitantes están vestidos con túnicas romanas o uniformes de soldados y nos encontraremos con un mercado artesanal en cuyos puestos veremos oficios como la fragua, la cestería, la talla en piedra, la alfarería… Y también tabernas en las que degustar productos de la zona acompañados con un buen vino de la Ribera del Duero o disfrutar durante la comida de un espectáculo de bacanal romana. Además podremos presenciar representaciones de teatro, desfile de legiones, lucha de gladiadores, aves rapaces, participar en la Baco Race, etc.
Esta fiesta celebró su primera edición en el año 2000. Puede parecer no mucho tiempo pero en estos años la fiesta ha servido para poner a Baños de Valdearados en el mapa, al menos en el de Castilla y León, ya que, en 2020, fue declarada como Fiesta de Interés Turístico Regional y con la que se pone en valor el Yacimiento Romano de Santa Cruz, donde se encuentra el mosaico dedicado al Dios Baco.
Pero, ¿qué ocurrió para que los lugareños de Baños nos metiéramos en este lío y esta vorágine que supone transformar el pueblo y celebrar una fiesta temática en honor al Dios romano del vino? Hasta el año 2000 nuestros veranos transcurrían plácidos y tranquilos entre excursiones, fiestas patronales y partidas de cartas. Sin embargo, algo nos faltaba. Contar entre nuestro patrimonio con una joya como la Villa Romana de Santa Cruz con sus bellos mosaicos y que apenas se conociera… No, eso no podía ser. Por eso, tras realizar un curso-taller de gestión del patrimonio cultural y natural, los participantes en el mismo lanzaron la idea a toda la población y veraneantes de Baños: ¿por qué no organizar una fiesta romana que sirviera como reivindicación de nuestro patrimonio y para reclamar que se invirtiera en retomar las excavaciones?
La idea corrió como la pólvora. Será que nos gustan las fiestas a los bañuscos pero el caso es que en aquel verano del 2000 se improvisó una fiesta muy particular. Bien en cuadrilla, bien de forma individual, todos asumieron alguna tarea en la fiesta: la construcción de unos puestos para el mercado, servir en la taberna, se hicieron pastas o se crearon talleres de artesanía. Hubo quien grabó en madera rótulos en latín para identificar las tiendas, hubo quien sirvió unos ricos cuartos de lechazo asado que prepararon en la panadería y prestó las mesas de su merendero, hubo desfile y tuvimos a nuestro primer dios Baco del siglo XXI paseando por el pueblo. Por supuesto, llevábamos semanas cosiendo nuestros trajes. Nos sentíamos un poco como en Fuenteovejuna, trabajando todos a una.
A partir de ese año, la fiesta fue ampliándose. Te invitamos a leer todos los programas que puedes encontrar en nuestra página así como los pregones de nuestro dios Baco y conocer todos los detalles de la evolución de esta fiesta que ya forma parte de nuestro ADN.